#BienesMueblesCatalogados, volumen 40. Estudio de niño muerto para el Dos de Mayo (Joaquín Sorolla, 1883, Museo de Bellas Artes de Murcia).
Entre las joyas que guarda la espléndida colección del MUBAM, el ensayo o boceto para el Dos de Mayo es una pieza clave por varias razones: la primera es que la obra está firmada por un joven Joaquín Sorolla, quien ha pasado a la historia como uno de los grandes artistas españoles a caballo entre el siglo XIX y el siglo XX. Nacido en Valencia, su vastísima obra ha permitido apodarlo como “el pintor de la luz”, debido a su excepcional habilidad para capturar la luz natural y el brillo del Mediterráneo.
La segunda de las razones es que este cuadro forma parte de los ensayos que el artista realizó de manera previa a pintar, en 1884, uno de las obras más celebres de su primera etapa: ‘Dos de Mayo’, una monumental representación de la defensa del pueblo de Madrid contra la invasión napoleónica, que fue la primera y única aportación del maestro a la pintura de historia de las exposiciones nacionales de bellas artes, donde fue galardonado con una segunda medalla, y que hoy forma parte de la colección del Museo Nacional del Prado.
En el boceto, bello óleo sobre lienzo, podemos observar el resultado del trágico asesinato de un joven que, ligeramente revirado hacia el espectador, aparece tumbado bocarriba en el suelo con el brazo izquierdo sobre el torso. En el cuadro para el que se realizó este ensayo, el niño aparece tan en el extremo derecho que la mitad de su cuerpo (desde de las rodillas hasta los pies) no llegó a pintarse, dándole este hecho más fuerza al penoso destino de aquel pequeño madrileño que muriera defendiendo España de Napoleón.