El edificio San Joaquín, 3, es un muy destacado ejemplo de edificación señorial de estilo Ecléctico, levantado en el primer tercio del siglo XX, el cual se encuentra haciendo esquina entre la vía dedicada al padre de la Virgen, y la que homenajea al arzobispo Simón López. Su imponente visibilidad desde la concurrida plaza de las Flores, antiguamente de la Carnicería Real, lo hace uno más de esa colección de bonitos inmuebles que rodean a esta pequeña plaza del casco histórico.
Se trata de una bella edificación en la que destacan las decoraciones alrededor de los huecos de ventanas, ricamente decorados con formas que nos recuerdan a conchas, escudos y otras formas geométricas, que tienen el inconfundible sello modernista del insigne arquitecto Pedro Cerdán, autor de otras importantes obras murcianas como son: el mercado de Verónicas, la fachada del Real Casino, o la Casa del Pino (en Santo Ángel). Aquí predomina el uso del ladrillo visto, que combina con el granate y crema, así como el profuso trabajo de forja en las rejerías de los balcones. Especialmente bonitos son los detalles decorativos en las ménsulas (las piezas que soportan la cornisa, en el remate de la fachada).
Su ubicación justo detrás de la iglesia parroquial de San Pedro, lo hace formar parte del telón de fondo de la muy fotografiada plaza donde, desde hace siglos, se vendían las flores alrededor del antiguo mercado histórico de la carne que, en el siglo XIX, dio paso al actual espacio público urbano más popular de la ciudad.