#CallesDeMurcia, volumen 34. Calle Madre de Dios
La calle de la Madre de Dios unió antaño la plaza de Puxmarina y la calle de Pascual. Hoy se encuentra dividida en dos por la Gran Vía, desde su apertura en los años 50 del pasado siglo XX, que no sólo se llevó por delante la calle, sino también el callejón de la Madre de Dios, que unía ésta con la calle Frenería. De la vía dedicada a la Madre de Dios surgía otra vía hoy desaparecida por el tajo de la Gran Vía: la calle de la Pelota, en alusión a un antiguo trinquete de pelota, llamado de los Caballeros, que estaba situado entre esta y la calle del Trinquete, más al norte, que hoy llamamos Frutos Baeza.
Su nombre hacía referencia a la ubicación en ella del monasterio de la Madre de Dios, fundado en el siglo XV por el dean Martín de Selva, para la orden femenina de San Lorenzo Justiniano, de ahí el apodo de ‘monjas Justinianas’. Aquel modesto convento primigenio se amplió a finales del siglo XVII, construyéndose su iglesia en estilo Barroco, de la que destacaba su curiosa torre campanario, que podría recordar a una pagoda asiática (ver la Murcia Desaparecida volumen 13).
Aquí también se situaron los famosos Baños Árabes de la Madre de Dios, hasta su bochornoso derribo con motivo de (¿sorpresa?) la apertura de la Gran Vía (la Murcia Desaparecida volumen 11). Demasiado patrimonio perdido por la construcción de una sola calle. De todo aquello sólo queda hoy aquí el nombre, y la visión al fondo de la torre de la Catedral de Murcia, que debió ser testigo de cómo esta y otras muchas calles perdieron su esencia y carisma para siempre.